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Nutrición de alto rendimiento

La alimentación es un aspecto fundamental para el bienestar de cualquier persona, es por esto, que el plan de alimentación que debe seguir un atleta de alto rendimiento es muy particular.

 

La ingesta adecuada de nutrimentos en los atletas, resulta de gran importancia para un rendimiento óptimo, una recuperación adecuada y para minimizar riesgos en la salud. Se sabe que los atletas  utilizan y pierden  en mayor cantidad los macro- y micronutrimentos durante sus sesiones de ejercicio. Por lo general, esta pérdida debería ser compensada a través de una dieta adecuada. Sin embargo, si la densidad en nutrimentos de los alimentos empleados en su dieta es inadecuada, y/o insuficiente, esto les traerá problemas de rendimiento. Es por esto, que los atletas que ingieren continua o repetidamente dietas hipoenergéticas, presentan un riesgo potencial de una nutrición marginal o deficiente.

 

Los alimentos cumplen tres funciones principales:

  1. La función plástica, para formar células y permitir el crecimiento estructural. Esta función es cumplida fundamentalmente por las proteínas.

  2. Servir de combustible o energía, función cumplida principalmente por los carbohidratos y los lípidos en algunos casos.

  3. La función reguladora, cuyo encargo cumplen las  vitaminas y minerales, que activan y catalizan los diferentes procesos enzimáticos.

 

En resumen, los objetivos de alimentación de los atletas son iguales a los de cualquier otro individuo sano. Los porcentajes son similares, lo que cambia es la cantidad de energía que requieren, dada la demanda de ejercicio que tienen.

 

Objetivos de la alimentación adecuada en un deportista recreativo y de alto rendimiento:

  • Disminución de la fatiga, para entrenar por más tiempo.

  • Recuperación más rápida, entre sesión y sesión de entrenamiento.

  • Mejoría en la composición corporal. Disminución de las grasas y aumento de la masa muscular.

  • Disminución de  la incidencia de lesiones o al menos, acelerar su recuperación.

  • Maximizar las reservas de energía en entrenamientos y competencias (un 60% de la recuperación de las reservas se da entre las 3 y 5 horas subsecuentes al ejercicio)

  • Conservación de un buen estado de salud; algunas sustancias y malos hábitos pueden provocar que el deportista dañe su salud 

  • Mantenimiento de la temperatura corporal