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Diciembre: La última prueba.

Ya es estamos a unos pasos de Navidad, tiempo de regalos, sorpresas, felicidad y mucha mucha comida. Cuando esta época llega sólo queremos disfrutar, y nos olvidamos de todo por un ratito. Y en ese olvido, algunos dicen: “No importa, en enero resuelvo”, “Comenzaré el próximo año poniéndome en forma”.

Cuelgan la toalla y dejan de ir al gimnasio, guardan la libreta donde anotaban la dieta y toman como bandera el ‘Bueno, no siempre es Diciembre’. ¿Comer saludable?, ¿Qué es eso?, ¡Estamos en Navidad, hay que disfrutar!

En realidad es difícil perder peso en Diciembre, pero procura que el objetivo del mes sea: “Mantenerte sin aumentar todos esos kilos que al llegar Enero, vas a querer bajar en una semana”… y será imposible.

Recuerda siempre que la calidad de los alimentos, influye en la respuesta hormonal y por esto debes pensar que un solo plato navideño, puede incluso sobrepasar las 1,500 calorías. Siendo honestos, las comidas navideñas  son de cuidado.

Para no tirar todo tu esfuerzo, y poder disfrutar sin cargo de consciencia, a continuación te proponemos algunas opciones como alternativas saludables a los típicos platos navideños que tienen un alto contenido en grasas y calorías:

¡Apenas vamos empezando!

 

Entradas:

Una buena fórmula para reducir la cantidad de calorías en los platillos de entrada, es medir tus raciones y  huir de los alimentos grasos. Apuesta por los mariscos, una degustación de ensaladas, frutos secos, salmón ahumado, anchoas o embutidos magros como el jamón serrano sin la grasa visible. Estos son alimentos que te ayudarán a controlar la ingesta de calorías y grasas.

¡Aquí viene lo bueno!

Primer y segundo plato:

Para el primer tiempo de tu comida, opta por una sopa, un caldo o una crema ligera. Reconstruyen el ánimo, calientan el cuerpo y no tienen por qué ser platos calóricos. Una buena elección será preparar una sopa de mariscos, un consomé, una crema ligera de verduras o de calabaza.

Pese a lo que todo el mundo piensa, los platos principales no son de los más pesados en la cena. Lo mejor es elegir un plato al horno, un buen pescado o carnes magras como el pavo o el pollo.

Las verduras son perfectas como acompañamiento, y  vestirlas  de manera que sean parte de una cena navideña,  solo es cuestión de creatividad.

Respecto a las salsas, puedes reemplazar la mantequilla o la crema por leche evaporada y ligera; conseguirás la misma consistencia porque es igual de cremosa, pero casi no contiene grasa. Otra opción es aderezar tus alimentos con aceite de oliva, vinagre, limón, o salsa de soya.

¡Termina bien la noche!

El postre:

Para cerrar con broche de oro tu cena navideña, puedes procurar un plato creativo en el postre. Algo colorido y sano, lleno de frutas naturales y secas, así como con nueces.

Sobre los turrones, mazapanes, polvorones, pasteles y demás delicias navideñas, recuerda que encontrarás muchos tipos y variedades “sin azúcar” o “endulzados con Splenda o Stevia”, pero cuidado, porque la mayoría de las veces tienen un aporte energético similar al de cualquier plato navideño, aumentando el contenido de grasas, por lo que te recomendamos leer bien el etiquetado, y que compruebes que lo “light” no solo sea una palabra impresa en la etiqueta.

Cuídate!!!

El truco es buscar en la medida de lo posible, mantener tu dieta y solo complementarla con pequeños caprichos navideños. Recuerda que las fiestas no duran 30 días, por lo que el resto del mes, aprovéchalo para mantener tus hábitos saludables y deja los excesos y las grandes comidas solo para los cinco o seis días principales. Busca conservar  una alimentación saludable, variada y equilibrada.

Esperamos que todos estos tips te sean de utilidad, y que disfrutes de “La Navidad” sin remordimientos.

Al final, si subes unos cuantos kilos, no te estreses, será más fácil encarrilarse igualmente tomando algunas de estas medidas.