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Energía y felicidad, una aportación de C+

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.”

                                                                                                Martin Luther King.

Tras el pasado desastre del 19 de Septiembre,  en muchas personas nacieron las ganas de ayudar a aquellos que lo necesitaban. Algunos en centros de acopio, muchos sacando escombros en las zonas de derrumbe y algunos otros, se valieron de sus capacidades, para alegrar el día de los que necesitaban un poco de felicidad en un momento complicado.

Club C+ se sumó a esta actividad para reglar lo que mejor sabe hacer: contagiar de alegría y salud a las personas, buscando su bienestar.

El viernes 6 de octubre, un equipo de colaboradores de Club C+ se dirigió al albergue ubicado en el Pentatlón Deportivo Militarizado, en el centro de la ciudad. El club iba representado por el instructor Raúl Lemus y la instructora Thalía Juárez, quienes  les darían a todos los que se encontraran en este albergue, chicos y grandes, alegría y diversión a través del movimiento.

El clima pronosticaba una ligera llovizna; sin embargo, el tiempo fue amable y tal vez la energía emanada por la buena voluntad de nuestros instructores se contagió. Cuando el equipo del club llegó a las instalaciones, nos encnató ver que muchos niños ya estaban esperando la actividad. El coordinador del albergue recibió al equipo y les dio paso hacia el gran patio en el que se realizaría la dinámica. Poco a poco se fueron acercando algunos niños más, quienes preguntaban ansiosos qué iba a pasar?, mientras jugaban entre ellos entusiasmados.

Aún cuando eran niños de edades diferentes, todos parecían ser amigos. En el perímetro del  patio, estaba parte del equipo del albergue que observaba y se mantenía a la expectativa. Todos querían ver que  iba suceder.

Y listo… a la voz de “1, 2, 3 , 4… “ La música hizo su magia, logrando  que todas las personas se pusieran a bailar. Los niños fueron los primeros, pero los miembros del equipo  del albergue no se quedaron atrás y  se unieron a esta dinámica que contagiaba de alegría y llenaba de energía el lugar.  El tremendo sol que sustituyó a lo que se pronosticaba como una tarde gris, también hizo lo suyo al brillar desplanzando a la lluvia, y apoyando a que todas las personas se divirtieran.

Y así, entre baile y algunas sorpresas, la energía y la diversión resultaron una consecuencia lógica de lo que pasaba  en aquel lugar.

La vivacidad del instructor Raúl animó a los niños a moverse con libertad, logró hacer que entraran en ambiente y soltaran la tensión, para que luego, la instructora Thalia los llevara a un ritmo aún más rápido, hasta que  las risas de los niños, llenaron de música aquél lugar y animaron el momento al grado de hacerlo muy especial. ¡Todos la pasaron bien!

Al equipo le gustó la convivencia, así que repitió la experiencia.

El 27 de octubre, este mismo equipo de Club C+ estuvo presente en el el albergue del Centro Cultural y Recreativo  “Los Chulhuacanes”, al sur de la ciudad. Pasó la tarde con  algunos refugiados bailando Zumba al ritmo de Ricky Martin y otros artistas.

El instructor Raúl Lemus, estuvo al frente de la actividad, interactuando con los niños y madres presentes. Ubicados en el patio, poco a poco las personas se iban uniendo a la coreografía, pues era imposible ignorar la energía que se estaba sintiendo. Salsa, Disco y Reggaeton, fueron parte de la variedad de géneros, con los que las personas se divirtienron y pasaron una tarde especial.

A pesar de que desde el inicio, el equipo de Club C+ fue muy bien recibido, fue hasta cuando se integraron con todos, que dejaron de ser desconocidos. Entre risas y expresiones de cariño, intercambiaron nombres, ocupaciones  y algunos gustos. La plática y el “buen ambiente” permitió romper aunque sea por un momento la tensión de la tragedia, para permitir el paso a un viernes divertido. La tarde continuó con algunas muestras de talento, pues algunos niños eran karatekas, y ejecutaron algunas katas para nosotros. Todos estaban relajados  y felices, en una tarde de amigos que logro robarles algunas sonrisas a todos los que la presenciaron. 

La gente de club, también colaboró con un “cuentacuentos” que buscaba  compartir un poco de su tiempo con ellos y conjuntó su intención a la nuestra, para hacer memorable esa tarde especial. Todos actuaron en un  pequeño cuento de animales que  salió muy bien: los niños se divirtieron y los adultos también.

Minutos después ya todos  se despidieron, no sin antes, dejarles algunos regalitos a los pequeños.

Cuesta muy poco regalarle alegría a alguien y lo más interesante, es que al ayudar a que ellos pasaran un buen rato, la sensación de impacto y bienestar, fue para ambas partes.

Los despidieron agradeciendo que se les haya llevado un poco de alegría y de solidaridad, que aseguraron, les quitó tensión y les hizo olvidar, aunque sea por un momento, la enorme tragedia que los tiene ahí.

Esperamos que recuerden a este grupo voluntario de  Club C+,  como un grupo de personas que buscó alegrarlos un poco,  en un momento complicado de su vida.

¡Estamos felices porque esta oportunidad de participar en una actividad así con nuestro equipo, haya sido posible, y agradecemos especialmente a: Jorge Ávila, Daniela Lino, Aletse Hernández, Raúl Lemus, Thalía Juárez y Gustavo Luna por haberlo hecho posible.