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Te lo digo por experiencia

Tengo un título colgado en algún lugar de mi casa,  que certifica  que soy una nutrióloga graduada; pero también soy una persona, que una vez hizo realmente hasta lo imposible por bajar de peso.

Nadie lo cree,  porque hoy día soy una persona bastante delgada;  pero con fotos puedo demostrarles, que no siempre fue así.

Déjame contarte mi historia...

Un mal corte de cabello provocó que comenzara a subir de peso; por lo menos, estó fue lo que recuerdo como el evento crítico que desató mi pérdida de control en la ingesta de comida. ¡Me deprimí muchísimo! jamás pensé que verme con el cabello tan espantosamente mutilado, fuera a mermar tanto mi vida. Comencé a comer para sentirme mejor, y entre las galletas rellenas de chocolate y mi adicción a la vida sedentaria, me vi ganando 20 kilos en medio año, y  la historia no paró ahí, ya que seguí subiendo.

Me encontraba a mitad de mis estudios profesionales, cuando un día, pasando junto a un espejo, me vi como a una chica pasada de peso, y  con una evidente baja autoestima: ¡Si, esa era yo!.

Caer en cuenta y aceptar esto, sin duda fue un gran shock emocional para mi, pero también este fue el momento crítico  en el que me percate de que tenía que hacer algo para resolverlo. Acepté plamente consciente, que la comida no iba a hacer que mi cabello creciera de nuevo; sino que al contrario, ese pretexto me había hecho ganar cuatro tallas y me había sumido en un desorden que finalmente había ido a parar hasta mi autoestima. Por fin había logrado aceptar que el sobrepeso me hacía sentir mal, agotada y hasta deprimida. Una vez ahí,  decidí ponerle remedio! Ya  era hora de perder los kilos que no necesitaba y que me habían sumergido mucho más en mi falta de aceptación.

En el proceso entendí  que mi familia, no tenía que sacrificar su estilo de vida porque  yo requería estar a dieta, por lo que  tracé un plan: Decidí que me iba a enfocar al 100% en hacer mi dieta. Tiré toda la comida chatarra que me gustaba y  le regalé a mis amigos de la universidad lo que tenía pero sabía que no debía comer.  Comencé a ahorrar lo que gastaba en galletas, para invertirlo en ropa nueva.

Lo primero  que compré fue un hermoso bikini. Lo puse al lado de mi cama y  lo transformé en mi meta. Dejé de  comprarme ropa de una talla más grande, para evitar la costumbre al sobrepeso  y por supuesto, también  fui con una estilista.

Puse manos a la obra y aún cuando  estábamos a la mitad de las fiestas decembrinas, me mantuve enfocada en mi meta.  Haciendo una excepción en la fiesta de Navidad, para  disfrutar de la cena y no privarme de la comida tradicional que tanto me gusta, continué cuidando mi alimentación todos los días.

El resto de mi proceso fue dando resultados poco a poco. Gracias a este cambio de actitud, reduje mi consumo de comida chatarra en un 80%.  Efectivamente de vez en cuando llegaba a comer papitas o chocolatines, pero cada vez era más raro. No me fijé un horario de comida y preferí vivir bajo el lema “No es cuándo lo comes, sino lo que comes”; esto también me ayudó.

Los fines de semana, especialmente los  domingos, eran mi “día de descanso”. Me permitía comer pizza o algo  fuera de mi plan, pero cuidaba que las cantidades no fueran grandes. El resto de la semana si era muy  estricta y seguía mi dieta al pie de la letra.  

En las reuniones sociales,  llevaba mi propia comida para evitar tentaciones. Aprendí a decir “no, gracias” cuando me ofrecían comida que no estaba dentro de mi régimen alimenticio, y si bien todas estas eran medidas disciplinarias, cada día las sentía mucho más naturales.

Durante mi proceso, confirmé  que las dietas milagrosas no existen;  más bien, todo es cuestión de constancia y disciplina.

La pérdida de peso debe ser paulatina y el ejercicio, no da los resultados que esperas por si solo, si los malos hábitos de alimentación permanecen, y se come en exceso.

A la vuelta de casi 7 meses, cuando iniciaba el verano, ya había perdido 12 kilos y me mantenía bajando de peso.

Para la siguiente Navidad, había regresado a la que había sido mi talla (3).  

Desde hace 4 años, me mantengo en mi mismo peso, y hoy en día, como prácticamente de todo.  Me encantan los cortes de carne, los brownies, el pan dulce y la pizza, pero los disfruto con mucha moderación y solo esporádicamente.

Sé que se puede mantener un peso saludable por mucho tiempo y que es posible hacerlo sin tanto sacrificio. Así como alguna vez tenía que voltear a ver mi bikini para recordar la razón por la cuál hacia todo ese esfuerzo, hoy les digo que también me prometí que jamás volvería a engordar.

Así como yo, tú también puedes alcanzar este dificil  reto de bajar de peso.

Con la ayuda de un experto, te darás cuenta de que el proceso no es tan complicado y puede inclusive ser en menos tiempo del que crees. Caminando por el proceso,  notarás los resultados y cuando menos te lo esperes, lograrás aquello con lo que siempre soñaste.

¡Tú puedes!

Por: Melina Flores

Nutrióloga de C+ Churubusco