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¿Por qué no bajas de peso?

¿Alguna vez has hecho alguna dieta que te recomendaron? ¿Después de que viste a tu amig@ bajar 20 kilos de peso, le pediste su dieta? O tal vez al ver lo guap@ y en forma que está tu artista favorit@ ¿buscaste en google su plan nutricional para ver si lograbas verte así? ¿Te ha funcionado esta fórmula?

Tal vez incluso tuviste algunos resultados, pero después de un tiempo, la frustración llega de nuevo, al ver que la báscula no marca lo que tú esperabas…

Si has visitado a muchos especialistas y/o has intentado todas las dietas que conces, ¡este artículo es para ti!.

Antes de agendar cualquier cita con un nutriologo o asesor nutricional, debes preguntarte: “¿Cuál es la razón por la que no he logrado bajar de peso?”

Si cambias de asesor nutricional, no va a ser diferente, si no resuelves primero que nada esta cuestión. 

Como profesional de la salud, hoy quisiera mencionar algunas de las principales causas de no perder peso, independientemente de cualquier dieta que puedas hacer, o de cualquier asesor nutricional al que consultes:

1. No acudiste al especialista que necesitas.

Muchas veces nuestros problemas con la alimentación, van ligados fuertemente a una cuestión psicológica o emocional. Ponerse a dieta no va a resolver la causa del problema y si hará que las emociones nos hagan caer de nuevo en un mal comportamiento. Hacer una dieta no sirve de mucho, si no atacamos la raíz del problema que nos hace comer: “Si comes por ansiedad, por depresión o por estrés”, estas deberían ser las causas que debes atender primero o por lo menos al mismo tiempo que empiezas un plan nutricional, porque si no te encontrarás en un círculo del que difícilmente saldrás.

Si en el camino encuentras que es necesario acudir con algún otro especialista sobre todo cuando la causa de un mal hábito tiene que ver más con algún problema o emoción, puede hacerte sentir mejor, y ayudarte a resolver esas cuestiones que hacen que la comida sea un mecanismo de escape, o la forma de llenar un vacío que nunca podrá solucionar.

2. Piensas que comer saludable es caro.

En realidad, comer sano no es caro; lo que si puede salirte caro, es comer lo primero que te encuentras, o no planear económicamente tu gasto en comer. Hagamos cuentas: 1 kg de champiñones, 2 kg de jitomates y 1 kg de manzana, son menos caros que un combo de nachos en el cine, pero cuando estás en el cine, pues es mucho más conveniente comprar algo ahí ya hecho que te ahorrará tiempo y en algunas ocasiones esfuerzo. ¡No te pierdas!!! Esto a la larga, cuando tengas que ponerle remedio a algún padecimiento o al sobre peso, seguramente costará mucho más que buscar siempre la manera de comer saludablemente.   Es cuestión de tener en mente nuestras prioridades.

3. Crees que las dietas saludables implican comer sólo ensaladas.

Algunos piensan que no hay como unos tacos para llenar el vacío en el estómago; las ensaladas, por supuesto no lo hacen igual. Estar a dieta no implica comer sólo ensaladas y aquí te damos unos tips que pueden ayudar a que aun comiendo lo que te gusta, sea mucho más saludable y te apoye a estar mejor: La próxima vez que vayas a comer quesadillas, pide que te las hagan sin freír; una puede ser por ejemplo de flor de calabaza (sin queso) y, la otra de tinga de pollo o de champiñones (lo menos grasoso que encuentres en el lugar). Compartir la tercera del plato, también te apoyará que la porción disminuya y la cantidad de comida que ingieres, sea menor.  Si son tacos, que sean de bistec con nopales, o si lo que te gusta es el famoso “alambre”, que tu alambre sea vegetariano y si es posible sin queso. Pedir los alimentos sin freír, buscar incluir muchos más vegetales y menos grasas, así como dejar de consumir quesos grasos, es una muy buena solución para mantenerte comiendo lo que te gusta.

4. Crees que es difícil comer saludable cuando comes en la calle.

Evita los puestos callejeros, las frituras, panecillos o galletas, así como las golosinas y chocolates, helados cremosos y pasteles hechos a base de harina y crema. Busca aquellos lugares en los que te ofrecen comida corrida y opciones saludables, guarniciones como ensalada y verduras cocidas. Prefiere el consomé de pollo y la sopa de verduras, a las sopas cremosas y o espesas. Busca que la proteína venga asada; pide que te la hagan sin grasa. Busca evitar los postres dulces y cámbialos por gelatinas ligeras sin tanta azúcar. Escoge snacks en su presentación natural; evita el azúcar y sal. Busca tomar agua en lugar de bebidas azucaradas y en caso de que quieras además ahorrar un poco en el gasto, intenta llevar tu propia comida al trabajo, o a la escuela; esta es la opción más económica, completa y saludable que seguramente podrás encontrar.

5. No tienes tiempo.

Constantemente me he encontrado con personas que me dicen: “No tengo tiempo de comer saludable”. Para mí, la traducción de esa idea es: “No tengo tiempo de cortar vegetales y hacer ensaladas; tampoco de preparar toda mi comida para el día siguiente”. Es posible que este sea tu caso, y por lo mismo, te queremos comentar, que hay maneras y técnicas de guardado y conservación de los alimentos, que te pueden apoyar a que sólo tengas que preparar las cosas el fin de semana y empacarlas en porciones que te faciliten su traslado y consumo. Adicional a esto, hoy en día, en los supermercados puedes eligir comprar ensaladas preparadas, sobrecitos de atún, o bien, frutas y verduras listas para tu consumo que te ahorrarán tiempo y te evitarán esfuerzo.

6. Te aburres rápidamente. ¿Si tú eres de los que piensan  que comer verduras es aburrido?, piensa en nuevas maneras de prepararlas. En estos tiempos las personas comparten en los medios digitales,  opciones  muy variadas, ricas y originales para preparar tu comida con verduras. Es cuestión de ser creativos; pruébalo! Seguramente te resultará más divertido.

7. Vas a bajar de peso con puro ejercicio.

Esta es una de las justificaciones principales por las cuales una persona deja de entrenar o de ir al gimnasio; haber perseguido el objetivo de bajar de peso, sin tener resultados. El ejercicio es bueno y definitivamente necesario, pero en un plan para bajar de peso, siempre será el complemento de una buenaalimentación. No la veas como una solución única y absoluta.

8. Decides que una pastilla es la solución.

Tener la presión de una boda o de algún evento especial que se avecina, hace que muchas personas quieran apresurar su proceso de pérdida de peso; pero tomar pastillas y acudir a ellas para bajar 30 kilos en un periodo corto de tiempo, no va a mejorar el panorama y si te puede poner en riesgo. Las Pastillas milagrosas; las inyecciones que “distribuyen la grasa” a las zonas adecuadas, o cualquier otro remedio que no sea el natural que es producto de los hábitos saludables y la constancia, tienen un precio y sobre todo, efectos secundarios que pueden dañar tu salud y bienestar a un punto que podría no haber regreso. Así es que mejor, piénsalo dos veces antes de usarlos.

Podríamos seguir anotando muchos puntos más, pero como al inicio mencionaba, éstos me parecieron los importantes, para apoyarte en  una reflexión que te ayude a escoger un buen camino para llegar a tu peso.

Un profesional de la salud te va a mostrar el camino y te guiará hasta alcanzar lo que quieres, pero es importante que sepas también, que tú tienes que hacer tu parte fuera del cuarto de consulta, que debes responsabilizarte de tu salud, ordenar tus hábitos y reflexionar sobre cómo lo puedes hacer mejor cada vez.

Por:  L.N. Melina Flores