Blog >

Ser mamá…

“Tus brazos siempre se abren cuando necesito un abrazo. Tu corazón sabe comprender cuando necesito una amiga. Tus ojos sensibles se endurecen cuando necesito una lección. Tu fuerza y tu amor me han dirigido por la vida y me han dado las alas que necesitaba para volar”.

Mamá, es la primera imagen que se nos graba en la mente y en los primeros recuerdos de nuestra vida. Existe en los latidos del corazón del recién nacido, para darle con los años sentido a la existencia, sabor a los triunfos y a las derrotas, constancia en la marcha hacia la independencia, sostén frente el abismo enorme de los retos y gratitud eterna a su cuidado durante toda nuestra existencia.

Mamá es la primera palabra que balbucea el pequeño que empieza a reconocerla entre su entorno, y será luego y siempre, la expresión de lo que se pide con dulzura, con la risueña sonrisa dibujada en el rostro, y consuelo en la tristeza y en el llanto.

¡Mamá! decimos todos algún día en la alegría desbordante, en las satisfacciones que nos da el recorrer paso a paso el camino de nuestra infancia. En los pesares del fracaso, es quien siempre y a cada instante, te pedirá que sigas y que vuelvas a intentarlo; es quien hará alarde de tu estampa cuando te vea formado y te recordará siempre el mundo al que estás ligado. 

Cuando me alejo, cuando regreso, ¡Mamá! es siempre quien está esperando.

Mamá es una canción que brota del alma, es muchas veces, el sentido de un poema; el sensible cuadro de un pintor inspirado y el retrato entrañable que guardamos con esmero en nuestra primera casa. Es la Piedad de Miguel Ángel, es la quietud del riachuelo que canta y que te empuja hacia el caudaloso río, que te lleva al mar de la bonanza.

Es el tronar de los rayos que siempre te defiende, es la luz y los colores que siempre te iluminan, y la lluvia bienhechora que hace dar frutos a los campos.

Mamá es el trinar de los pájaros en la mañana, y el rocío del agua que calma la sed del caminante. Es la sombra que cobija y es en la máxima expresión y la figura misma, del incondicional amor que te propicia.

Para la madre, el hijo siempre es el mayor tesoro; el amor que le prodiga y su estilo de crianza, lo marcarán por siempre. Saben cuando algo duele, cuando algo escondes, cuando te sientes mal, cuando has sido tocado por algo y hasta cuando el tiempo ha pasado y aún estás ahí.

Se enorgullecen de tus logros y los disfrutan como propios. Saben de tu esfuerzo, de tus horas de vigía, del paso del tiempo.

¡Ven hasta el detalle! Y te regresan para atenderlo. Ven las huellas que has dejado y los focos que has encendido con una brillantez, que nadie más verá y  es por esto, entre otras cosas,  que la pura palabra “madre” se queda muy pequeña a veces para expresar su fuerza y la belleza, del ser que nos dio la vida y que nos llevó de la mano hasta la autonomía.

Dará igual que sus hijos tengan  20 ó hasta 50. Dará igual que sean totalmente independientes; que hasta ellos mismos sean ya padres…para ella, seguirán siendo sus pequeños, y se mantendrá atenta a sus vidas como si fuera el primer día.

¡Felididades mamás, en este su día!

Y como parte del homenaje que hoy hago para todas las mamás, comparto con ustedes esta carta alusiva del día, escrita por una de mis escritoras preferidas: Isabel Allende. 

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

CARTA DE UNA MAMA A SUS HIJOS
 Por Isabel Allende

– Siempre que quieren hablar de madres en la televisión  muestran mujeres con chicos en los brazos, sonrientes, dulces,  cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases  de posters.

¡¡Mentiras !!!

– Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrifico y  aguerridas guerreras que todo lo pueden.

– Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando  nadie nos ve, pedimos la epidural en el parto y maldecimos en 17 idiomas cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta.

– Cuando les decimos que no se peleen con ese  compañerito que les dice ‘enano’ o ‘cuatro ojos’, y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en realidad querríamos tener el cogote del pequeño verdugo entre nuestras manos.

– Y también pensamos que la vieja de geografía es un  mal bicho cuando les baja la nota, porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua que, al final,  a quién cuernos le importa. Pero no lo podemos decir.

– No es que nos encante pasarnos horas en la cocina,  tratando de que el  pescado no tenga sabor a pescado y disimulando las verduras en toda clase de brebajes, en lugar de tirar un simple bistec a la plancha….Es que tenemos miedo de que no crezcan como se debe.

– No es que nos preocupe realmente que se pongan o no un  saquito…Es que tenemos miedo de que se enfermen.

– Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos,  pañales y sonrisas de aspirinetas.

– Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran.  NADA, nunca, jamás.

– Ustedes nos hacen felices…. cuando les encantan  nuestras milanesas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las  preguntas de los concursos de la tele. Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas.

– Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda que estás, mamá.
– Ustedes nos hacen mejores.
– Nos dan ganas y fuerzas. Nos comeríamos un cocodrilo   crudo antes de que les toque un dedito del pie.

– Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles saber que la vida es buena, aunque  nos vaya como el reverendo…

– Cantamos las canciones de Chiquititas y vemos Barney y escuchamos a Los piojos y compramos Ambesol y repasamos 500 veces la tabla del 8 y arreglamos el carburador para llevar a los pibes a fútbol, al inglés, a dibujo, a la psicóloga, al básquet,  al volley, a danza, a la casa de la amiga, a la maestra  particular, al dentista, al médico, a comprar un pantalón…

- Y armamos 24 bolsitas con anillitos y pulseritas y tratamos de que la torta parezca un Pikachu y nos buscamos otro trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos al psiquiatra y al pediatra y a los videos y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos figuritas y estudiamos junto a ustedes ríos, provincias, las capitales de los países de Europa y nos ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos salimos de  quicio y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los cuentos….

Todo esto y mas… solo y exclusivamente, ¡para verlos felices!

Por: Carmen Gómez Alcalá